Ya sé que luego me quejo de que ando sin dinero, pero me está gustando ir al cine, cosa que jamás hacía.
En ésta ocasión me lancé a ver Pixels (Pixeles, pues), porque como la buena nerda anciana que soy tenía que ir. Desde que vi el trailer cuando fui a ver Terminator Genisys me llamó mucho la atención y al fin tuve la oportunidad de verla. Así que para variar (como también he estado haciendo últimamente) voy a poner una pequeña reseña y mis impresiones.

Recuerden, a la fecha de publicación de ésta entrada quedan advertidos de posibles spoilers, y sobre todo que ésto es una opinión PERSONAL.

La historia

Pixels Primero que nada, tuve qué hacer un gasto extra porque por todos lados en todos los cines de mi rancho la película sólo estaba disponible en español. Sentía que me iba a perder de muchos chistes de esos que sólo tienen sentido en su idioma original, y más tratándose de videojuegos, así que busqué una opción en inglés, y la encontré.
La película comienza llevándonos a 1982, temporada en la cual los arcades clásicos estaban en su gran época, y es cuando dos niños, Sam Brenner y Will Cooper van a lo que hace muchos años solía ser la sensación, un local de arcade… Bueno, un local de maquinitas, pues.
Hay montones de máquinas, entre ellas destacaban Centipede, Pac-Man, Space Invaders, Galaga, Asteroids
Total que resulta que Sam participa en un torneo de videojuegos que se llava a cabo en el mismo local, donde conocen a otro niño llamado Ludlow Lamonsoff quien está perdidamente enamorado de un personaje del juego Dojo Quest, Lady Lisa.
Éste juego, por lo que sé, fue creado para la película y se puede descargar para móviles.

Sam en el torneo se enfrenta a un niño enano muy pedante llamado Eddie Plant (que se hace llamar “The Fire Blaster“) con el cual empata, y para desempatar los enfrentan en Donkey Kong, y Sam queda derrotado. Siendo Eddie un mal ganador y se burla de él, llamándolo perdedor, second place, cosa que de cierta manera afectó su futuro.
Cabe mencionar que el principal detonante de la trama de la historia es que lo sucedido en ése torneo se guardaría en la cápsula del tiempo que sería enviada al espacio “por si había vida extraterrestre” y enviarles un mensaje amistoso de cómo es la Tierra.

Años más tarde, pues, todos crecen y resulta que Will se ha convertido en el Presidente de Estados Unidos, mientras que Sam es un técnico que se dedica a la instalación de hardware y software y Ludlow sigue viviendo con su abuela.
En cuanto al Eddie, acabó en la cárcel por montones de crímenes (medio tontos) y demandas.

Un planeta recibió la cápsula del tiempo pero entiendieron mal el mensaje y decidieron “retar” a la Tierra a una especie de torneo donde si perdían, destruirían el planeta.
El reto era de videojuegos y usaron sus primeros ataques basados en Galaga en una base militar en Guam. La atacan y al destruirla se llevan a uno de los soldados como trofeo.
Ludlow es el que descubre los mensajes que están siendo enviados con coordenadas y todo. El siguiente objetivo sería en India y destruyen el Taj Mahal llevándose a un civil como trofeo.
Ya al fin se toman cartas en el asunto y van a Londres donde reclutan a los ñoños (Sam y Ludlow) para aconsejar a los soldados a cómo luchar contra los pixeles, fallando los soldados miserablemente, y es cuando Sam y Ludlow toman las armas (creadas especialmente para luchar con los pixeles) y con sus conocimientos y habilidades en los juegos derrotan a los extraterrestres en ése round jugando Centipede, ganando al perro de Duck Hunt como trofeo.
Y así las cosas, el siguiente ataque sería en Nueva York y le piden ayuda a Eddie para unirse al equipo, siendo en ésta ocasión Pac-Man.
Incluso, después del fenómeno hasta les dan sus uniformes y todo, y a éste peculiar equipo de héroes les llaman “Arcaders“.
Arcaders
Pero para enfrentar a Pac-Man necesitaban ser 4 y eran sólo tres, por lo que se les une Toru Iwatani (el papá de Pac-Man) para hacerle frente en coches equipados para la batalla y que representarían a Inky, Blinky, Pinky y Clyde. Y así, ganan ése round y les dan a Q*Bert como trofeo.
Cuando todo parecía ganado y celebraban, los extraterrestres envían otro mensaje diciendo que habían violado las reglas para ganar y por lo tanto, comenzaría la invasión a la Tierra y se llevan a Matty, hijo de Violet van Patten una Teniente de la Casa Blanca y que hizo amistad con Sam.
Resultó que Eddie era un “cheto” (cheater, pues) 😆 y había hecho trampa en el Pac-Man, y de hecho, toda su vida había estado haciendo “chetadas” (MUY viejo término del Ragnarok Online 😆 no sé si todavía lo usen).

Ya para no hacer el cuento más largo, la invasión comienza y aparece una navesota de la que empiezan a caer sobre la ciudad montones y montones de monitos de videojuegos retro a atacar y destruir por todos lados.
Sam, Violet (la mamá de Matty), Will y el Q*Bert, en medio del caos se acercan a la nave y son invitados a un juego más en el que si ganan, se detendría todo y les regresarían a sus “trofeos”. Dicho juego era Donkey Kong, juego que dejó traumado a Sam y pensó que no podrían ganar sin Eddie, que por cierto, Eddie y Ludlow se habían quedado.
Matty le dice que vio a Eddie y le confesó que hizo trampa (tenía un código escrito en sus lentes), lo que por ende convertía a Sam en el verdadero campeón. Eso le dio ánimo y logró vencer con la ayuda de sus amigos.
La invasión se detiene y todo termina bien para todos.

Mi opinión…

Y bueno, ha llegado el momento del veredicto. Creo que ésta va a ser de las pocas opiniones positivas que van a encontrar en Internet.

Por todos lados que vean le tiran mierda a más no poder por Adam Sandler (para empezar), y porque en un contexto general la trama está medio pendeja (la verdad 😆 no lo niego), tiene algunos chistes muy forzados y según, personifica a los nerds como antisociales y perdedores… Y eso que uno resultó ser el Presidente de Estados Unidos… En fin…
Los gamers de hueso colorado fueron los primeros en quejarse de la incoherencia y no sé qué más.
El caso es que se armó una tormenta de arena vaginal impresionante por detalles insulsos. La mayoría de las críticas se tomaron TODO demasiado en serio.

Y es que yo no sé qué estaban esperando. Creo que cada que sale una película de videojuegos la gente espera DEMASIADO de ellas. Sí le pegó el estigma de que las películas basadas en videojuegos son malas, pero no es propiamente una película de un juego, si no, una revoltura (medio tonta) de todo.

No es una película seria desde mi punto de vista. No es la película del año ni del siglo.
Yo la vi simplemente como un buen rato de entretenimiento. No me la tomé personal ni en serio y la verdad yo SÍ me divertí. Yo estaba fascinada cuando estaban jugando Centipede con los cañones de luz y cuando salió Toru Iwatani, y me sí dio risa cuando el Pac-Man lo mordió.
No me sentí ofendida como “gamer“, no me sentí ofendida como “nerd” o “geek” y no estoy al tanto de los actores ni de nada. Sólo sé que el chaparrito es el de Game of Thrones y nada más.

Pero no, no es tan mala como lo platican en las críticas de Internet. Está buena y tiene lo suyo. Sí la recomiendo, y mucho. No la vean con la expectativa de que es una película digna de un Oscar ni con una trama inteligente o algo sumamente memorable. Está “palomera” y dominguera.
Simplemente veanla con el objetivo de divertirse y recordar (en el caso de los rucos como yo) viejos tiempos.
Vale la pena verla, sí te entretiene, pero si son gamers puristas y areonosos, mejor esperen a verla en streaming o algo, o de plano no la vean.

Fox-O-Metro

Como ya dije, está dominguera, no es la película del año pero te entretiene. Zorrito le da una calificación de dos estrellas (de cinco), sólo for the lulz.
PIXELS