Crónicas pendejas: El drama detrás de la ausencia
- agosto 11th, 2011
- Posted in Crónicas pendejas . iWhine
- Write comment
Regresé a dar señales de vida porque tenía algunas personas encima preguntándome qué onda y pues, heme aquí.
Y es que últimamente he tenido ganas de bloggear, pero a pesar de que los temas son infinitos no hago nada, y si se me ocurre algo rápido siento que no es digno de gastar todo un post de blog y pongo tweets o agrego algo en tumblr.
Por cierto, si están interesad@s, las direcciones están en mi Profile o en la barra lateral ![]()
Tampoco comparto música ya, porque no he comprado nada.
Aparte de que, en los últimos meses han pasado algunas cosas que me han derrumbado, ergo, no ando muy “de buen humor“.
Es entonces cuando aparece la gente en el trabajo, en la escuela y peor, en mi reducido círculo social, que al parecer NUNCA TIENE PROBLEMAS (porque se sienten dignos de tirar la primera piedra) a decirme que he cambiado, que me he vuelto más huraña, que ya no convivo con nadie, que me he vuelto muy “emo” y depresiva, que no atiendo invitaciones, que no acato órdenes “al instante”, que si antes no hablaba, ahora parece que soy muda, que a todos los miro feo, que me he vuelto más mamona y demás pendejadas por el estilo.
Pues déjenme decirles que todos estos cambios, como he dicho entre líneas, tienen un origen, bueno varios; y la verdad ya estoy hasta la madre de que me digan todo eso. Ahora resulta que los patos le tiran a las escopetas y que todos pueden “cambiar” menos yo ![]()
Sepan todos que desafortunadamente y aunque no lo parezca, soy humana y resulta que tengo problemas también.
Además, a estas alturas del partido y con mi apretada agenda de muchas ocupaciones y cero resultados positivos, no me da tiempo de postear ni de hacer lo que antes me gustaba y que hacía cuando era nini, o que tuviera una sola actividad desgastante (trabajo o escuela).
Ahora cuando tengo tiempo no se me ocurre nada, y lo malo es que muchas veces la razón principal de mis interminables bloqueos “artísticos” tiene nombre y apellido. Eso también algún día tenía que pasarme, lo feo es que en mi caso, a diferencia de TOD@S USTEDES personas perfectas y con suerte, a mí las cosas me salieron mal.
En fin, sé que me he vuelto una persona poco productiva precisamente en cuanto a éste ámbito se refiere, que ya no dibujo y no he progresado en ello, que ya no escribo, que ya no hago fanlistings (inclusive cerré varios) ni bloggeo pendejadas, ni hago comic strips y que muy rara vez juego online, pero bueno, algún día tenía que pasar que el mundo real me empezaría a consumir lentamente.
Ahora pasaré a las crónicas pendejas light, o sea les platicaré en pocas líneas algunas cosas “chuscas” y típicas que me pasan en el mundo real dignos de exclamar un “hazme el chingado favor” (sí, como en el blog aquel) y un “FUUUUUUUUUU…”
Típico que…
Se me ocurre hablar de un tema, lo desgloso y lo medito y en el mejor de los casos me hace reflexionar, y siento la urgencia de “bloggear”. Quiero postearlo pero se queda en mi mente porque no dispongo de una computadora ni de tiempo en el trabajo ni en la escuela. Cuando llego a casa lo que menos quiero es acercarme a postear y el día que tengo tiempo, se me olvida y aunque no se me olvidara no tengo ganas o me sale algún imprevisto escolar o laboral.
Típico que…
Pasa algo y según yo se me ocurre una “idea genial” para empezar a bocetear un dibujo random “muy chingón”, por ejemplo, no sé…
Vi un pájaro parado en la punta de un pararrayos y a mi mente vino una imagen mental de, no sé, un cabrón acá bien cyberpunk o steampunk luchando contra monos de alambre zombies con alas de zancudo, él usando un sable láser (bien original yo) y una AK-47, pero… No tengo una libreta, ni una mísera servilleta o un cuadrito de papel de baño ni mucho menos un lápiz para bocetear.
Y de tener algo (porque a veces cargo una libretita) no tengo tiempo o hay demasiada gente a mi alrededor y empiezan a metichear y no me dejan hacer nada, o MUY casualmente, me mandan a hacer alguna cosa.
Típico que…
Paso por una tienda de tarugadas para PC, onda la Plaza de la Piratería, digo, Tecnología y afines. Es entonces cuando me pongo a ver gadgets que me gustarían para mí y piezas que le vendrían genial a mi PC. Veo precios, veo algo con las tres B, saco mi cartera para verificar presupuestos y justo cuando planeo tomar un billete (si traigo) para comprar ese algo, como por arte de magia salta algún recibo o algún post-it a recordarme que tengo que pagar la luz, el teléfono, el agua o comprar alguna tarugada de la escuela, o me salta alguna receta médica a recordarme que debo comprar algún medicamento de esos que necesito un chingo y que cuestan un chingo.
Oh… The joy…
Típico que…
…Saliendo de la tienda o plaza donde estaba viendo cosas, me topo con un grupito de pendej@s ninis, mirreyes (y similares) o nerdos forever alones casi restregándome en la jeta sus iPhones, sus iPads, sus juegos, sus consolas y hablando de la maravilla de máquina que tienen. Por cierto, sólo los nerdos saben (¿sabemos?) de lo que hablan, los otros solamente lo dicen para presumir aunque no tengan ni puta idea de cómo se enciende una PC y a todos los videojuegos les llaman “nintendos”.
Típico que…
Al fin tengo tiempo de hacer algo, y sobre todo inspiración de hacer algo. Por obra y gracia del espíritu santo me acordé del dibujo que quería hacer del cabrón steampunk matando alambres zombies con alas de zancudo usando un sable láser y… Otra cosa… Abro el SAI y creo un canvas nuevo, pero…
Enseguida me mandan un mail o me hablan o me mandan mensajes de que tengo algo pendiente y como por arte de magia se me borra el cassette y me pongo a trabajar en los pendientes de muy mala gana, lo cual a veces genera resultados diferentes a lo esperado.
Típico que…
Hay “puente” en el trabajo, pero no en la escuela o viceversa… ¡Pinches mamadas!
Típico que…
Un día, ¡UN DÍA! resulta que coinciden los “puentes”, lo que significaría que tendría tiempo libre. Pues, casualmente esos días pasa que llegan visitas, especialmente de esas que llegan sin avisar y ocupan toda la casa y todo el tiempo hasta el final del puente.
Muchas de las veces algunas visitas acaban con mi reserva de chocolates finos y gomitas
Típico que…
Un día MUY RARO (no es sarcasmo) me quedó algo de varo extra y me compro un libro. Me propongo leerlo en mis ratos libres del trabajo. Casualmente, mis ratos libres a partir de ese momento se vuelven nulos y el libro se queda arrumbado en algún lugar.
Típico que…
Llevo mi música para trabajar, me pongo los audífonos (no completamente) y casualmente, cuando empieza mi rola favorita o cuando apenas le pongo play a la lista, se ponen a chingar la madre. Muchas de las veces eso me ocasiona problemas porque empiezan a alucinar y a rezongar que “no oigo nada con esas mugres en las orejotas”; así, literal.
Típico que…
Llego de malas al trabajo o a la escuela y toda la gente se me acerca (por turnos) y empieza a platicarme sus aventuras y sus proezas para después decirme “¿Y tú qué me cuentas?“… ¡Obviamente NADA!
O pasa también que se me acercan y esperan a que YO empiece la plática y que de preferencia les cuente algo magnífico.
Típico que…
Llego de malas al trabajo o a la escuela y toda la gente desagradable de los alrededores empieza a aparecer, muchas de las veces sólo para chingar la madre. Ay, tan amen@s tod@s…
Típico que…
Hablando de gente desagradable… Un fin de semana (libre, obvio) se me ocurre salir a pranganear o por un café o a comprar algo que ocupe y me tengo que encontrar SIEMPRE con alguien de la escuela o del trabajo. Y usualmente siempre es gente que no me cae, que me cae mal, o que me retuerce el hígado sólo con verle; y me hacen pensar que definitivamente éste pinche rancho es taaaan pequeño.
Típico que…
Voy camino a la escuela o al trabajo o a donde sea y veo unas viejas ¡BIEN gatas, goey! abrazadas de unos cabrones BIEN rostro, pero acá bien rostro que hasta parecen modelos y no chingaderas, y me hacen exclamar un sonoro “¡No pinches mames!” y me hacen cuestionarme qué tienen esas viejas que no tenga yo.
Típico que…
Después de muchos desvelos un día tengo tiempo de dormir. Me tiro en la cama y no duermo. Lo que por lo regular pasa es que solamente estoy dando vueltas, me quedo con los ojos abiertos meditando acerca de problemas, o no puedo dormir por que hace un calor infernal y no tengo otro lugar en la casa donde tirarme a dormir por lo que regularmente me voy a procrastinar a la sala con mi notebook o me salgo a la calle a hacerme (más) pendeja.
Típico que…
Un día tengo tiempo y quiero levantarme tarde y pasa:
Que llegan visitas y me tengo que levantar.
Que los vecinos madrugaron (en sábado o domingo) y pusieron su majestuoso reggaeton o sus cumbias o alguna otra guarrada por el estilo.
Súbitamente, quizá a causa de la rutina en mi reloj biológico acabo levantándome a la misma hora de siempre y ya no me puedo dormir.
Típico que…
Voy por la calle y veo algo interesante como un edificio, un animal, una puesta de sol, un arcoiris, un letrero chueco, una anomalidad citadina, algo ofensivo, algo chusco, algún cartel que me saca alergia de la mala ortografía que tiene o cosas así, y quiero tomarle una foto y pasa que:
No traigo cámara
O la traigo y la gente no me deja sacarla
O la saco (si la llevo) o saco el celular y la gente se me queda viendo como bicho raro.
No sé desde cuando es delito tomar fotos. Todavía me acuerdo el pinche show que fué tomarle una foto a un arcoiris en el jodido Centro Histórico.
Tengo más “típico que…”, pero ya los pondré en otra ocasión.
Y sí, ya sé que hay gente que tiene problemas peores que los míos, e igual peores que los de todos los demás que dicen tener problemas peores, pero si dejo de quejarme, entonces todos deberían dejar de quejarse también.
O cogemos todos, o tiramos a la puta al río (?)
Agradezco lo que tengo, no me estoy quejando taaaanto, pero me choca que se ensañen con mis asuntos como si fuera una novedad.
En lugar de quejarse de mí y decirme que soy una mamona exagerada y que hay gente con peores problemas que los míos, pónganse a resolver primero los propios y de paso los de la demás gente que tiene problemas peores que los míos y luego hablamos.
Tampoco me digan qué hacer con mi vida porque no pagan mis deudas.
Espero darle un uso productivo a mis crónicas pendejas, pero mejor ya no digo nada porque todo el mundo me sala.
Arrivederci!








