Divagando: Borrachos y vegetarianos

Hace relativamente poco estuve escuchando conversaciones de morros menores de 20 años y me llevé sospresas no muy impactantes pero sí un tanto funestas. Sí, fue triste y funesto a la vez saber que los niños (?) de menos de 15 años sienten la urgencia de madurar y que para ello piensan que ponerse borrachos y fumar es símbolo universal de ello.
Noté que lo que les gusta más no es precisamente el hecho de emborracharse o fumar, sino hacer alarde de sus costumbres y vicios, los cuales muchas veces ni son ciertos pero quieren hacernos creer a los demás que sí. Les encanta gritarle al mundo acerca de que son bien borrachos, por lo que ahora pienso que los borrachos son igual de molestos que los vegetarianos.
En la calle, en la oficina, en las redes sociales y en todos lados, no importa dónde y cómo sea, siempre éstos especímenes gustan de vociferar sus hábitos.

Por ejemplo, cuando he llegado a leer alguna nota relacionada al consumo de alcohol, por poner un ejemplo: “Los mexicanos consumen mucho alcohol comparado con otros países“, es el grito de guerra para que salten los mocosos tarados attention whores que “beben” y empiezan a poner sus comentarios donde se sienten orgullosos de saber que los mexicanos son de los más borrachos del mundo y empiezan con sus frases del tipo: “¡A huevo putos, hay que seguir echándole!” (con sus respectivas faltas ortográficas y gramaticales, por supuesto).

Muchos de esos comentarios son seguramente para hacernos creer a los demás lectores que son unos súper borrachos y por ende son (se sienten) bien malotes y bien maduros. Hacen cosas de machos valientes o de mujeres liberales e independientes… Con eso de que ahora las mujeres han resultado ser más borrachas que los hombres, con eso de su liberalismo y la dizque “igualdad de géneros”, que pienso que no son más que simples excusas, pero en fin.

Y bueno, me he topado a tantos que se me hacen igual de castrantes que los famosos vegetarianos.
Éstas otras critauras se la viven diciendo a todo el que se encuentran “Soy vegetariano“.
La mayoría de éstos por lo regular son súper molestos. No están a gusto si no están gritando a los cuatro vientos que son vegetarianos y que no usan nada que provenga de animales y se dedican a juzgar a los demás.
Igual que los borrachos con la gente abstemia.

No generalizo, hay gente vegetariana que se limita a sus ideales y a sus dietas exclusivas y te hace recomendaciones saludables, PERO, nueve de cada 10 usualmente son los que te atacan.

En cambio, los borrachos, 10 de cada 10 se ponen agresivos y no pueden tolerar que alguien no sea borracho. Te atacan y te tiran carrilla. No quisiera generalizar pero al menos yo he tenido la mala suerte de conocer puro borracho mala copa. Además, de que como ya mencioné, a todos les encanta hacer alarde de sus borracheras. Su orgullo es que toda su quincena se va en alcohol cada fin de semana y el que no toma es “joto” o la que no toma es mojigata. Sus pláticas siempre empiezan con “…Y ése día andaba bien pedo (a)“.

Por ahí leí que ahora está de moda ser bisexual, vegetariano y ateo… Supongo que deberían agregar a la lista de modas el ser borracho.

Lo de hoy

Música: El lado bizarro del metal

Hoy tuve ganas de ponerme a hablar de algunas cosas bizarras con las que me he encontrado en éstos días. Perdónenme la vida por no haber sabido de todo ésto antes como ustedes, conocedores. Por eso es que éste post es anti “trves” arenosos. Y es que, vamos, ¿qué pueden esperar de mí que soy fan de Tool, de Ghost, de King Diamond y de deadmau5 al mismo tiempo?..

En fin… Hace poco en mi muy abandonada cuenta de Twitter me encontré con un hashtag/reto que ya había visto en tumblr llamado “30 Day Song Challenge” y me puse a recordar muchas cosas y explorar otras. Entre todo eso me topé con ondas bien bizarras que los trves de hueso colorado (perdón, negro) detestan a muerte, y que los demás no sabemos qué decir al respecto.
Explorando ésta dimensión bizarra del metal encontré unas cosas que pueden no considerarse como algo, serio, yo pienso que es algo satírico, paródico, quizá original y hasta a la vez divertido. Vamos a empezar por… ¡Metal con animales!

Hatebeak La primera banda que voy a mencionar se llama Hatebeak.
Hatebeak es una banda de death metal donde sus integrantes son: Blake Harrison (en la batería), Mark Sloan (en guitarra y bajo) y… Waldo el Loro en las vocales.
Así es. El vocalista de ésta banda es nada más y nada menos que un cotorro. Un loro gris africano de 21 años, no sé si cumplidos al día de hoy o cuando empezaron, por allá del 2004.
Hatebeak es un proyecto de estudio. No hacen giras por obvias razones de seguridad y salud del cotorrito. Imagínense al pobre animal frente a una multitud y con todo el ruido de aparatos y gritos.
La banda del brutal cotorro merol tiene una discografía que consta de tres obras: Beak of Putrefaction, Bird Seeds of Vengeance y The Thing That Should Not Beak.
Sus títulos tanto de los discos como de las rolas en ellos me suenan a parodias de álbumes y canciones existentes, lo cual se me hace cómico y hasta tierno. Birds Seeds of Vengeance, por ejemplo es como la versión cotorra (¿Entendieron? ¿Cotorra?.. ¿Ah?.. Ok, no soy graciosa) de Black Seeds of Vengeance de Nile, y así hay más.

Pueden ver un resumen del proyecto en Encyclopaedia Metallum, ya que no encontré sitios activos oficiales. Y como bonus, un par de rolitas para que escuchen al brutal parrot: Bird Seeds of Vengeance y Hellbent For Feathers :D

Caninus La siguiente banda de las que les voy a hablar también es de metal con animales, su nombre es Caninus. Se trata de un proyecto alterno de Justin Brannan, guitarrista de una banda llamada Most Precious Blood. Caninus cuenta con cinco miembros: Justin Brannan (que ya mencioné) en la guitarra, Rachel Rosen en la batería, Buddy Bronson en el bajo y sus vocalistas son dos perritas de raza Pitbull Terrier, Budgie y Basil.
Han sacado tres álbumes: Now the Animals Have a Voice, un split con precisamente Hatebeak y otro split con nada menos que la banda Cattle Decapitation.
Hasta donde se sabe jamás dieron conciertos en vivo tampoco. Igual que Hatebeak, pensando en la seguridad de los animalitos son proyectos de estudio. Tristemente, éste curioso y original proyecto que suena tan grindcore como cualquier otro (lol), terminó cuando el 5 de enero del 2011, Basil (la perrita color miel) tuvo que morir. Y digo “tuvo que” ya que la pusieron a dormir cuando le diagnosticaron un tumor en su cerebro :(

Aquí está el sitio oficial de Caninus donde pueden ver una foto como pequeño tributo a Basil, y también les dejo un par de rolas para que escuchen a las perritas extremas: No Dogs, No Masters y Human Rawhide.

BABYMETAL Y por último, el colmo de lo bizarro en el mundo del metal. De hecho, no me atrevo a llamarlo propiamente “metal” ya que ni siquiera yo sé de qué se trata exactamente, además de ser aparentemente un experimento comercial y que todavía no sé cómo sentirme al respecto. Y no es una banda que tenga animales, pero se salen de lo habitual ya que sus vocalistas son unas jovencitas muy tiernas, básicamente unas niñas. Sí, sí, ya se han de imaginar que hablo (o más bien, ya vieron la foto), y es nada más y nada menos que de *redoble de tambor*… BABYMETAL.
BABYMETAL es una banda que presenta una especie de fusión de géneros al que llaman kawaii metal, que sería algo así como “metal tierno”. Ésto del metal kawaii es como una MUY bizarra amalgama de metal con j-pop (música pop japonesa). La banda se distingue más por sus tres miembros principales que por los músicos en sí. Son tres jovencitas catalogadas como idols: SU-METAL (Suzuka Nakamoto), la vocalista principal con apenas 16 años, MOAMETAL (Moa Kikuchi) y YUIMETAL (Yui Mizuno), ambas de 14 años y que serían básicamente las que hacen los coros… Y todas bailan. Sí, todas hacen alguna coreografía en cada canción.
Es un grupo alterno de otro grupo de idols japonesas conocido como Sakura Gakuin producido por la agencia de talentos Amuse.
Según las anécdotas que merodean por la red, antes de empezar éste experimento, las niñas no sabían nada del metal, incluso a una de ellas le daba miedo. Era algo completamente nuevo pero que les empezó a gustar (Faith in humanity, restored?). Sin embargo, lo que hacen no es propiamente el metal al que nosotros estamos acostumbrados. Sus shows (y sus videos) son como si vieramos los bailes y las actuaciones de cualquier grupo pop japonés, con voces como de muñequitas salidas de algún ánime, pero con música digna del death metal más brutal que existe.
Aunque también hay algunas canciones en las que meten reggae y pop (propiamente), el metal es lo que predomina en sus materiales. Sus vestuarios igual son muy llamativos. En todo se nota la etiqueta de “Hecho en Japón”, o lo que yo diría que quedaría mejor, “WTF JAPAN“.
Poco o nada se sabe de los músicos, o al menos yo no encontré cosas concretas, pero lo que es seguro es que saben lo que hacen y les sale muy bien. Ciertamente no tengo nada en contra de la música. Lo único que pude encontrar es que hay una banda que la hace como que toca y se visten con disfraces de esqueleto que se hacen llamar Babybone. Y en vivo les hace soporte una que se hace llamar Kami Band: Aoyama Hideki (batería), Takayoshi Omura (guitarra), Mikio Fujioka (guitarra), BOH (bajo).

Quizá el problema es que lo que hacen es algo que no es fácil de digerir, musicalmente hablando. Las voces de niña desentonan con la música pesada. Cuando estás escuchando la música y te esperas un gruñido feroz, una voz agresiva después de un riff, lo que oyes es la tierna voz de una niña, y peor, hablando en japonés, lo que a muchos nos hace pensar que salieron de alguna animación japonesa.

La verdad es que no tengo nada en contra del grupo. Traen sus ondas dignas de los japoneses, como que sus maloiks no son maloik, sino que lo modifican y dicen simboliza un zorro, o Kitsune y que es como la deidad protectora de la banda.
En general el grupo éste se me hace llamativo y divertido, está “dominguero” ¡jajaja!, ya saben, para salir de la rutina, pero definitivamente no son mi onda. Ya saben que me asusta lo “kawaii“.
Pero lo que sí, es que no es apto para cualquier oído, sobre todo de los “trues” sensibles arenosos. No sabría dónde catalogarlo, pero ahí está. Se han presentado en shows tanto de pop como de metal, tal es el caso de uno con Lady Gaga y en shows de rock como Sonisphere. En ambos lados de la fanaticada han sido bien recibidas, pero igualmente hay quienes las rechazan.

Pues, aquí tienen su sitio oficial (en japonés), y la famosa rolita de Gimme Chocolate!! con la que yo las conocí y que no pude evitar decir “What the actual fuck?!”, y Megitsune, donde muestran esa onda que mencioné de los Kitsune, y que personalmente no me sacó tanto de onda como la otra, incluso pienso que suena bien, pero no me acostumbro a las voces en japonés (Yo casi siempre en alemán e inglés).

Y eso fue todo para éste post. Recuerden, si son arenosos trves, hagan de cuenta que no vieron éste post. Sólo les hablé de lo que me encontré y quise compartirlo.
Saludos y hasta la siguiente reseña u opinión. Espero hacer de éstos posts más seguido ya que no hacía uno desde el de Finntroll.

Divagando: El Mundial

Alguien me preguntaba, bueno, un chingo de gente me ha estado preguntando últimamente, más bien, desde que se veía venir el Mundial de Brasil 2014, que por qué no me gustaba el fútbol.

Contrario a lo que TODOS piensan, déjenme comunicarles que sí, me gusta el fútbol, o al menos antes me gustaba.
Me gustaba jugarlo, me resultaba entretenido. Pero siempre me gustó más la onda como “estratégica”. La organización de torneos, crear estrategias de juego, conocer los reglamentos, entrenamientos y así…

Cuando era niña empecé a jugar con los compañeros de la primaria, pero no a muchos les parecía porque, aunque usted no lo crea, todavía me tocó la época de “esas cosas no son para niñas”, e incluso los maestros me regañaban y me castigaban al verme jugando cosas “de niños” o traer juguetes de niños.
A los niños se les hacía raro pero al final lo que contaba era jugar. Era un deporte sano y aprendí bastante.

Crecí y las cosas no cambiaron mucho, pero empecé a conocer a más gente, gente la cual me empezó a cuestionar por muchas cosas, además del “¿por qué una niña juega fútbol?“. Las preguntas iban más allá de mi conocimiento, ya que en casa nunca hemos sido fanáticos. Mi padre siempre ha sido de ver Lucha libre, Béisbol, Fútbol americano, Box y Básquetbol. Y digo mi padre porque son regularmente los padres los que te inculcan un gusto o afición por algún deporte cuando eres pequeño. En mi caso jamás fue así.
Rara era la vez en la que veía partidos de fútbol, así que desconocía casi por completo el mundillo de algo que después de algunos años me di cuenta es una especie de religión en México.
Las preguntas fueron siempre las mismas: ¿Chivas o América?, ¿A qué equipo le vas?, ¿Qué jugador te gusta?.. Ésta muchas veces venía de mujeres que no sabían ni madres de fútbol y sólo se sentaban a ver el fútbol con sus novios para “quedar bien” y de paso a verle las nalgas a los jugadores.
También me topé con afirmaciones y ataques del tipo: Si no le vas al América eres una naca, Si no le vas a las Chivas no sabes de fútbol
Después empezaron a salir más equipos a la luz y a la fama, lo que creó en mí todavía más conflictos. Querer jugar fútbol era un calvario, siempre me sometían a un interrogatorio previo. Siempre se armaban peleas pendejas respecto a equipos. En fin…

El caso es que, lo que me hizo alejarme y hastiarme del pambol, fue la pinche gente que se obsesiona sobremanera con ésto al grado de que les duele más ver perder a su equipo favorito que ver morir a toda su familia a manos de unos narcos carniceros (por poner un ejemplo).

Me choca todo tipo de obsesión, musical, deportiva, literaria…

Así es…
Me chocan los “trues” esos que, si escucho otra cosa que no sea metal, me tachan de “poser” y de que no sé nada de música.
Me choca esa gente que se la pasa comparando películas con libros.
Me desespera esa gente que se obsesiona con un libro o un autor y piensa que todo lo demás es basura.
Me repatea esa gente que ha leído uno o dos libros, sobre todo de los que se han hecho populares (y que por lo regular son malos) y que ya se sienten súper cultos.
Y sobre todo, los del tema, esos que han tomado al fútbol como una especie de religión. No sé si tan fuerte como la religión católica, pero sí al grado del fanatismo enfermo. Su devoción a un equipo o a un jugador y la agresión que presentan hacia la gente que no lo conoce o que no comparte su opinión.

¡Ay, de tí! si decides abrir tu bocota y decirle a un chivista (o como les llamen) que le vas al América o viceversa. Que Dios te agarre bañado y confesado y se apiade de tu alma.
O como yo, si dices que “no te gusta el fútbol” y te digan: Pinche pseudo intelectual, mamila, antisocial, amargada, contreras, antipatriota, aguafiestas ¡y más!

Es molesto que ellos piensan que la que está mal soy yo por no estar igual de obsesionada que ellos por un equipo que por lo regular sólo está inflado de fama, viejas y dinero y no le importa realmente el deporte.

Y es cuando sale la gente que los ve como ídolos y creen que es lo mejor del mundo. Lo cual a veces es malo porque les generan expectativas vagas a los niños, pero bueno.

Lo que me lleva a… Aquí, para el mexicano promedio, cualquier basurita es un balón. Lo cual no sería malo de no ser porque en cuanto pueden empiezan a querer jugar, también empiezan a pelearse.
He visto niños que se disponen a jugar con una corcholata que se encontraron en el piso, pero que al final no hacen nada porque ya se están golpeando porque uno quiere ser tal jugador y el otro también. O juegan y se golpean porque “no fue gol” (#NoEraPenal (?) lel), o que el árbitro es un pendejo.
Claro… Cómo olvidar a la gente violenta, ¿verdad?, la gente que toma como pretexto a sus equipos o un juego para emborracharse y “hacer desmadre”. Luego ahí andan matándose y golpeándose sólo porque fulano no le va a tal equipo. O el clásico suceso de los vatos que golpean a sus esposas y a sus hijos cuando pierde su equipo. Así de pendejos se ponen con el fútbol.
Toda esa gente me enferma a mí, como yo les enfermo a ellos. No tolero su intolerancia (lol). Todos somos unos intolerantes.

Preferí no formar parte de su “religión”. Me gustaba el fútbol, pero como siempre vienen los pendejos y lo arruinan todo.

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Crónicas (no tan) pendejas: Tool en el Palacio de los Rebotes

Después de un chingo de años, por primera vez en México, Tool se presentó ante el público que tiene aquí tan abandonado.
No sé bien qué fue lo que los motivó a venir, no sé si al fin les llegaron al precio, no sé si Maynard estaba tramando algo con su visita a Cumbre Tajín, pero el caso es que los tuvimos en México, y fue la cosa más chingona que pudo pasar en mi pequeña y miserable existencia.

No es novedad para muchos que Tool es mi banda favorita “del mundo mundial” (¡jajaja!), por lo que cuando alguien muy importante para mí me dijo que Tool estaría en México en un festival de Veracruz no pude evitar el emocionarme cual escuincla fangirl de One Direction. Así es, la idea de al fin ver a Tool en vivo me emocionó sobremanera y desde entonces empecé a buscar la forma de arreglármelas para ir al mentado festival ése porque caía en viernes, y yo sabía que tenía que ver a mi amada banda en vivo. ¡Era algo que no me podía perder!..

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Wasted years…

Sí, pasó otro día de esos, sí otro. Otro fatídico día de supuesta celebración en el cuál no hice nada, para variar. Pero éste fue un día en el que me puse a divagar acerca de muchas cosas.

Fue uno de los días menos productivos que pude tener, por eso estoy haciendo el tradicional post varios días después de.
Lo que sí estuvo bien chistoso fue que recibí mensajes de felicitación de muchas personas (y se los agradezco mucho), incluso de gente de quién jamás pensé recibirlos. Y digo que estuvo chistoso porque de toda esa gente, la persona que más me importa no lo hizo. Sus razones tuvo, y aunque al día siguiente lo hizo, a la fecha sigo sin importarle.

Éste año lo he empezado “con el pie izquierdo”. Me han pasado muchas cosas “feas” que me han abierto los ojos y me he estado sintiendo mal (si de por sí).
Además de que económicamente estoy mal, aunque esto no es novedad viviendo en México. El 90% de los mexicanos estamos mal económicamente desde que el PRI regresó. Sólo los burgueses están bien y son a los únicos a los que no veo quejándose, pero son minoría.
Me he dado cuenta también de ya estoy grande y que no he vivido. Toda la gente que me rodea ya vivió y no está de humor para vivir conmigo lo que ellos ya vivieron pero que yo no pude vivir por diferentes factores.
Es curioso, me ha hecho analizar muchas cosas y tomar en cuenta otras que había pasado por alto. Igual, ya es tarde para todo. Me he dado cuenta muy tarde, mis alas empezaron a crecer de nuevo, pero muy tarde y ya no puedo ni quiero volar.

Lo único relevante y “agradable” fue que a pesar de que no tengo dinero, con lo poco que tenía me compré cosas. Es lo único que hago cada año. Y como cada año, mis padres me regalaron un pastel. Fue todo lo que obtuve.
Por mi parte, compré cosas tontas y ropa (que jamás me pondré porque soy gorda y mi trabajo no me deja) que compré bajo un ataque de depresión. Además de eso compré varias chácharas, y en marzo, fui a ver a la banda que más amo del mundo mundial (¡jajaja!), Tool, al Palacio de los Deportes (el post/crónica pendeja muy pronto, por cierto). No más…
Y heme aquí, sin dinero otra vez.

Me pasé la tarde jugando Castlevania: Lords of Shadow 2, juego el cual sigo sin poder terminar. No porque no pueda o esté difícil, sino porque el control de mi PS3 está jodidísimo. Estuvo mucho tiempo ahí aventado y está todo lleno de tierra y los botones no responden como deberían. A pesar de que el juego me ha encantado, es la primera vez en la que ya no siento emoción por terminar un Castlevania.

No tengo motivación ni ánimos para nada y es por eso que las secciones en las que prometí trabajar no han progresado, porque el poco tiempo libre que me queda lo empleo en leer o dormir.

Cada año que pasa pierdo más y más el gusto (si alguna vez lo tuve) por la vida. Cada año que pasa me esfuerzo por seguir adelante, pero no puedo. Nada me motiva ya, y lo único que me motivaba me está haciendo mucho daño porque al parecer, nunca seré suficiente.

Si hay jóvenes leyendo éste miserable post, les doy un consejo de corazón: Vivan. No se detengan, no tengan miedo y no permitan que nadie les corte las alas. Después puede ser demasiado tarde y se van a arrepentir más de lo que no hicieron que de lo que hicieron… Es algo trillado, pero es la pura verdad.

¡Jebús!.. Éste es el post más depresivo que he hecho en años, y más, referente a esa fecha que suele ser importante para todos, pero no para mí.

 

La decisión de estar solo

Pasó otro fatídico 14 de febrero éste año… Día que siempre ha sido irrelevante para mí al igual que cualquier otro día festivo (como he mencionado ad nauseam) además de por no tener nada qué celebrar.

Día en el que todo el mundo se empeña en recordarme que a veces estar solo se siente feo. Día que me recuerda cuando estaba en la escuela y que al no tener libre albedrío nos obligaban a hacer intercambios de regalos, o ser “amables” y regalar paletitas o alguna pendejada por el motivo del festejo de San Mariquín.
Día que, decía que yo podría celebrar con mis amigos y amigas (porque dicen: día del amor y la AMISTAD), pero usualmente éstos estaban ocupados con sus respectivas parejas.
Día donde abundan las parejitas a donde quiera que voltees, y a mí personalmente me repugna ver espectáculos así simplemente porque soy una amargada que odia lo romántico. El simple sonido de los hocicos ensalivándose me provoca náusea, al igual que las estupideces que se dicen unos a otros.
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Random: El regreso de los Fanlistings

Bueno, en realidad no es tanto algo de lo que quiera comentar, pero tengo algunas amistades que todavía  (al igual que yo), estamos todavía, a pesar de los años, en éstos menesteres.

Hace relativamente poco me llegó un correo de esos de “regaño” acerca de que uno de mis fanlistings que yo había cerrado, específicamente el de Armin van Buuren, que había sido reportado como inactivo/enlace roto.
La verdad me sorprendió mucho puesto que la verdad no tenía idea de que ya habían regresado. Y no es que haya querido hacerme de la vista gorda respecto a ése y otros fanlistings que cerré, simplemente que no había modo de contactar a la gente del staff para poder decirles que había tomado la decisión de cerrar algunas listas para que las removieran de sus directorios.

Una vez al estar stalkeando el sitio de TFL, esperando por una señal de vida al menos para avisar de los cierres que realicé, me di cuenta de que su foro ya estaba activo nuevamente, y aunque me registré les tomó siglos aceptarme, y el mensaje de aprobación me llegó en una ocasión a altas horas de la noche, y por el cansancio sólo dije “mañana me meto y pregunto qué onda”, y simplemente se me olvidó.

Y así fue por mucho tiempo, hasta que me llegó el correo del que les hablo, y fue cuando decidí hacer revisión de todo lo que cerré para poder empezar a mandar los respectivos avisos a cada staffer.

Es bueno, saber que un proyecto que nació hace tantos años sigue vivo, aunque ya no tenga la misma popularidad que antes. Me dio gusto la verdad, pero por otro lado he perdido mucho el interés en todo ésto, más que nada por la falta de tiempo y mis ataques depresivos tan recurrentes, pero en fin.

Lo que sí voy a tener qué hacer es un full revamp de Frozen Requiem, es urgente y necesario después de tanto cierre y tanto movimiento que hice.

En resumen… Para los que andaban con el pendiente y tengan algo qué ver o simplemente por curiosidad, si quieren saber más de esos pequeños sitios o les interesa hacer alguno, el network de The FanListings ya está de regreso.

Divagando: Aquellos tiempos…

Extraño los tiempos en que los videojuegos eran pues, juegos, y no minitas de oro infinitas para las compañías productoras.
Cuando podías terminar un nivel, y seguir en otro sin necesidad de descargas, actualizaciones, o los ahora famosos “DLC” que van desde un dólar hasta 99 o hasta más…
Cuando desbloqueabas cosas jugando y no pagando dinero. Era emocionante cuando matabas a un jefe de nivel y te daban algo… Personajes nuevos, armas, poderes… Te seguían platicando la historia… Muchas cosas…

No sé, pero últimamente cada que veo un juego nuevo que vaya desde babosadas simples como los jueguitos tontos del Facebook, hasta los juegos más complicados y gráficamente agraciados de las consolas de nueva generación; siento que las cosas ya no son iguales. Más bien, no lo siento, así es.

Hace tiempo cuando tenía Facebook, veía los jueguitos babosos con los que mis contactos se entretenían, y que a mucha gente alrededor del mundo le causaba una adiccón increíble. Esos jueguitos como Farmville, por ejemplo.
Me acuerdo cuando veías a viejas huecas de esas que quieren llamar toda la atención masculina de la Tierra llamándose a sí mismas “chicas gamer” por jugar esas cosas, pero eso era lo de menos.
Lo que más me sorprendía, aparte de la adicción, era la manera tan descarada de ganar dinero con algo así.
Que si querías comprar macetitas o alguna pendejada tenías que, invitar a 4503478 amigos, o, pagar cierta cantidad de dinero para mejoras y que no batalles. Eso por supuesto a mí se me hacía una mentada de madre.
Ver cómo en jueguitos tan simples era tan sencillo ser “mejor” sólo con pagar.
Empecé entonces a ver cómo eso de “paga por ser mejor que los demás” empezaba a extenderse por todo juego conocido y desconocido, habido y por haber.
Un ejemplo claro para mí fue Ragnarok Online. Súbitamente empezaron a salir items nuevos que te daban alguna ventaja sobre los demás jugadores, y la única manera de obtenerlos era pagando por ellos.
Y así, de pronto me vi inmersa en un mini mundo similar a México cuando veía que de pronto en el juego salía algún pendejo presumiendo todas sus armaduras y armas a +10 con cartas de jefes, municiones (casi) infinitas y sombreros lindos que no podías obtener en ninguna quest del juego.

Empecé a decepcionarme, y me acordé de las consolas… Oh, mis amadas consolas donde podía pasar horas jugando a algo para distraerme y desestresarme, no podían fallarme… Pero me encontré con una desagradable sorpresa…
Éstas consonlas de nueva generación también sufren del síndrome de mina de oro, además de estar siempre dándole gusto a la “chaviza” con las redes sociales.
No ha habido un día que cuando por fin tengo tiempo de jugar algo, prendo la consola, me salen anuncios de que tengo que actualizar el sistema y los juegos. Y ya cuando por fin el juego o el sistema se actualizan, me resulta que mis juegos están más incompletos de los que los dejé porque salieron nuevas actualizaciones, goodies y más que podría descargar si tuviera mucho dinero para despilfarrar.
Que si quiero un personaje nuevo, que si quiero un trajecito, un stage, una canción, una opción, capacidad de personalizar algo… Todo eso está al alcance de un pellizco a mi tarjeta de crédito.
Dichos pellizcos, como dije, suelen ir desde un dólar en adelante.

Son, reverendas, ¡pendejadas!..

Me recuerdan que ya soy vieja, me recuerdan que soy pobre, me recuerdan que vivo en un país de mierda donde por más que le busques, la economía está de la vil chingada a menos que seas “burgués” o priísta (que básicamente es lo mismo).
Me acuerdo cuando el Tekken todavía me divertía, ahora me estresa y me encabrona jugar Tekken, porque aparte de que mi vejez no me deja jugar como antes, porque mis dedos ya no tienen la misma movilidad porque están todos jodidos por el trabajo, me resulta que casi todos los personajes nuevos son una mentada de madre con poderes salidos de algún ‘animu’. Esos clásicos que te matan de un golpe, hablan mucho, echan rayitos y son “bien cagüaíí”, tipas chichonas semidesnudas, o algún aborto de alguna aberración infernal cruzada con monstruos de Lovecraft.

Para no seguir haciendo el cuento largo… Antes los juegos me divertían. Ahora me estresan y me deprimen.
Tal vez debo aceptar el hecho de que ya estoy vieja y que mis franquicias adoradas de antaño ya no son lo mismo por causa del capitalismo. El ansia de poder y dinero pueden más que el amor al arte, ya todo esto es un negocio.
Que a los chiavos de hoy les interesa más verse cool, publicar todo en el “feis” y sentirse superiores por tener dinero. Y que si no juegas un FPS no eres gamer.
Vivo atrapada en el pasado cuando los juegos eran juegos y me niego a aceptar lo que está sucediendo.

No sé, supongo que debería regresar a jugar en mis viejas consolas y en emuladores en lugar de estar haciendo corajes toda la tarde para jugar 10 minutos de un juego que no me durará más de 2 horas en terminar o que dejaré botado porque a mi edad ya es injugable.

No sé, sólo tenía ganas de quejarme…

Divagando: Año nuevo

Ya sé que todavía falta para que se acabe el año, pero como en éstas fechas la depresión está en su apogeo, tenía ganas de quejarme, como siempre, pero como no hay nadie que me escuche porque todo el mundo está feliz y contento en sus festejos, nadie me quiere cerca porque les amargo el día con mi sola presencia y mis comentarios fuera de lugar como: Ya aprobaron la reforma hacendaria, mi trabajo apesta, yo apesto, malditas fechas capitalistas… Sólo por mencionar las menos “depresivas”.

Y es que ciertamente, como a las navidades, los cumpleaños y todo festejo general, tampoco le he encontrado sentido al año nuevo.
¿Dónde dice que es algo nuevo?
Si soy un fiasco hoy, seré un fiasco mañana también. No por ser “año nuevo” significa que va a cambiar algo radicalmente, salvo las números en los calendarios, relojes, celulares, computadoras y demás.
El cambiar no debe ser algo ligado a cosas tontas como un “año nuevo”.
Si van a hacer algo, positivo o negativo, no hay necesidad de esperar al “año nuevo”. El clásico de: éste año me pongo a dieta, éste año voy al gym, éste año me caso…
Todas esas pendejadas que siguen, y siguen y siguen… Que si bien son tradiciones, no dejan de parecerme tontas.

Para lo único que me han servido los “años nuevos” a mí, personalmente, son para darme cuenta de la cantidad de tiempo que he desperdiciado, lo improductiva que soy, las cuentas e impuestos que hay que pagar y que cada lindo (según ustedes, lindo) año nuevo aumentan, y lo vieja que estoy de acuerdo a mis documentos oficiales; porque aunque me veo más chica en realidad tengo como 15 años más y me siento como de 50 más de los que tengo.

Si quiero cambiar algún aspecto, lo hago hoy. Pero como soy una persona amargada y decidiosa, lo haré cuando se me de mi gana.

Ya sé… Les doy pena, pobrecita de mí. Pero, ¿saben qué?.. Me vale tres hectáreas de ñonga, vayan a sentir lástima de sus madres, ustedes personas felices. Su felicidad me da asco.

De todos modos, pásenla bien en sus fiestas, de verdad aprecien el verdadero “espíritu” de todo eso que dicen ustedes que según es lo que cuenta, con su familia y seres queridos… Aunque al final se les olvida y ahí andan todos de cizañosos pasando las fiestas éstas hipócritas.
Agradezcan que siguen ahí con ellos y que hayan sobrevivido en éste país mierda… Y ¡agárrense!, sobre todo ahorren porque en éste año 2014 que empieza, la situación en México va a estar de la vil chingada.

Divagando: Fechas molestas

Todo mundo en éstas fechas siempre anda vuelto loco, y a veces me pareciera que sólo soy yo la única persona alrededor a la que no le interesa las festividades en lo más mínimo.

Todos me ven (como siempre) como a un bicho raro cuando me preguntan qué haré, dónde celebraré, qué regalaré (o qué me regalaron). Siempre mi expresión es la misma porque no sé qué contestar sin que piensen que sólo estoy de attention whore sintiéndome especial por no celebrar, o que esté dándoles lástima para que me inviten a algún lado.

Siempre he sido una persona apática, insípida y sangrona. Siempre que hablo, les digo las cosas como son pero regularmente nadie me cree porque, piensan, como dije, que lo hago para llamar la atención.
Pues bueno, vuelvo a hacer las aclaraciones y reflexiones que no había hecho desde hace quién sabe cuántos blogs.
Así que aquí les van algunas anécdotas pendejas, reflexiones, aclaraciones y una tarjeta :D
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